El truco de esperar dos días para escribir (y otras formas de parecer que no te interesa alguien)

Has conocido a alguien. Te gusta. La conversación funciona. Te escribe un martes. Tú ves el mensaje el martes. Te apetece contestar el martes. Pero entonces recuerdas uno de los grandes consejos sentimentales de todos los tiempos: “No contestes tan rápido. Que no parezca que estás demasiado interesado”. Perfecto. Así que esperas. Quizá unas horas. Quizá hasta mañana. Los más disciplinados pueden llegar al jueves. Porque aparentemente una de las mejores maneras de demostrarle a alguien que te interesa es… hacer todo lo posible para que parezca que no te interesa.

En corto No hace falta esperar para contestar. No tienes que responder al instante, porque tienes una vida, pero retrasar la respuesta a propósito para parecer menos interesado solo enfría la conversación. Si el interés es mutuo, escribe cuando te apetezca. Otra cosa es perseguir a quien no responde: ahí no hay que calcular tiempos, sino mirar las señales.

Hombre mirando el móvil rodeado de notas con «reglas»: no contestar inmediatamente, esperar dos días y que no parezca que te importa demasiado.

No hace falta vivir pegado al móvil

Por supuesto que no tienes que responder inmediatamente. Trabajas. Tienes amigos. Vas al gimnasio. Duermes. Esperamos. Tienes una vida. El problema empieza cuando no contestas deliberadamente porque alguien te ha convencido de que mostrar interés te hace menos atractivo. Entonces aparecen las estrategias: “Me escribió a las 18:00, le contesto a las 22:00”. “Hoy ya he iniciado yo la conversación, mañana que escriba él”. “Me ha mandado dos mensajes. Yo solo voy a mandar uno”. Esto ya no es ligar. Es contabilidad.

Mostrar interés no significa perseguir a nadie

Hay una diferencia enorme entre demostrar interés y estar constantemente detrás de una persona que no responde. Si siempre escribes tú, siempre propones tú y la otra persona contesta cada tres días con un: “Jajaja sí” probablemente no necesitas calcular mejor los tiempos. Necesitas mirar las señales. Pero cuando el interés es mutuo, fingir indiferencia solo consigue hacer la conversación más fría y complicada de lo necesario. ¿Te apetece escribirle? Escríbele. ¿Te ha contado algo importante y quieres preguntarle cómo ha ido? Pregúntale. ¿Te ha hecho gracia algo y te has acordado de esa persona? Mándaselo. No necesitas esperar 47 horas y 23 minutos para conservar tu misterioso valor de mercado.

Las ganas también tienen que notarse

Conocer a alguien implica exponerse un poquito. No demasiado. No hace falta elegir los nombres de vuestros futuros hijos después del segundo match. Pero sí dejar que la otra persona perciba algo bastante básico: que te apetece conocerla.

En Tipstomatch trabajamos también cómo interpretar el interés, mantener conversaciones y evitar estrategias que muchas veces complican algo que podría ser bastante más natural. Porque hacerse el interesante puede funcionar durante un rato. El problema es que, si lo haces demasiado bien, la otra persona termina creyéndote.

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