Red flags en Tinder: no todo lo raro es una bandera roja
Haces match con alguien. Empezáis a hablar. Todo normal. Hasta que tarda seis horas en contestar. Red flag. Te dice que no le gusta viajar. Red flag. Tiene una foto con su ex recortado. Bueno. Esa quizá la estudiamos. Pero hemos llegado a un punto en el que cualquier cosa que no nos encaja perfectamente recibe inmediatamente la etiqueta de: 🚩 RED FLAG 🚩 Y como sigamos así, para ligar vamos a necesitar casco y chaleco reflectante.
Red flags en Tinder: no todo lo raro es una bandera roja
¿Qué es realmente una red flag?
Cuando hablamos de red flags en Tinder o en apps de citas, no estamos hablando simplemente de cosas que no te gustan. Una persona puede odiar el sushi. Tú puedes considerarlo incomprensible. Pero no es una señal de peligro. Simplemente quizá nunca compartáis una bandeja de nigiris. Una red flag es un comportamiento que puede indicar un problema más importante: falta de respeto, mentiras, manipulación, control o una situación que no te genera confianza. Y ahí sí conviene prestar atención.
Si las historias cambian constantemente, observa
Primer día: “Vivo sola”. Tres días después: “Bueno, comparto piso”. Una semana después descubres que esa compañera de piso aparentemente duerme en su misma habitación desde hace doce años. Interesante. Las contradicciones pequeñas pueden ser despistes. Pero cuando alguien cambia continuamente información importante sobre su vida, conviene preguntarse por qué. Especialmente antes de quedar con alguien que has conocido en una app de citas.
Presionarte tampoco es una demostración de interés
Habéis intercambiado seis mensajes. “Dame tu teléfono”. Prefieres seguir hablando por la app. “¿Pero por qué?”. Después: “Vamos a quedar esta noche”. Dices que no puedes. “Venga, solo una copa”. No. “Qué complicado eres”. Aquí tenemos algo bastante más útil que analizar si utiliza demasiados emojis. No respetar un no es una red flag. Tu ritmo también cuenta.
No conviertas la segunda cita en una relación de seis meses
También existe el fenómeno contrario. Primera cita buena. Segunda cita confirmada. Y mentalmente ya hemos avanzado hasta Navidad. “Es que tenemos muchísimo en común.” Puede ser. Pero todavía os estáis conociendo. No necesitas decidir en la segunda cita si esa persona encaja en todos tus planes de futuro. Solo necesitas descubrir si quieres una tercera. Es bastante menos agotador.
Hablar fatal de absolutamente todos sus ex también da información
Un ex estaba loco. El siguiente era tóxico. Otro era un narcisista. El último le arruinó la vida. Y ella, aparentemente, ha sido víctima inocente de una conspiración internacional de exparejas. Puede haber tenido relaciones realmente difíciles. Claro. Pero si todas las personas de su pasado son monstruos y ella nunca tuvo ninguna responsabilidad en nada… quizá sea pronto para sacar conclusiones. Pero también es pronto para ignorarlo.
Una mala cita no convierte a alguien en una mala persona
Aquí está la otra parte. Está nerviosa. Habla demasiado. Hace un chiste que no funciona. Se le cae la copa. Hay un silencio incómodo de nueve segundos. Eso no son necesariamente señales de alarma en una primera cita. A veces son simplemente dos desconocidos intentando conocerse. No todo comportamiento imperfecto necesita un diagnóstico. Las personas reales son bastante menos pulidas que sus perfiles. Por suerte.
Diferencia entre “no me gusta” y “no me siento cómodo”
Esta distinción ayuda muchísimo. “No me gusta que no haga deporte.” Preferencia. “No me gusta cómo habla al camarero.” Información sobre su comportamiento. “No tenemos el mismo sentido del humor.” Compatibilidad. “Insiste en saber dónde vivo aunque le he dicho que prefiero no decírselo todavía.” Atención. No necesitas justificar por qué algo te genera incomodidad para decidir no seguir conociendo a alguien.
Ni paranoia ni venda en los ojos
Las apps de citas sirven para conocer personas que todavía no conoces. Eso requiere un poco de criterio. En Tipstomatch creemos que ligar mejor no consiste en desconfiar de todo el mundo, pero tampoco en ignorar comportamientos que te hacen sentir incómodo solo porque alguien te parece atractivo. Observa. Date tiempo. Mantén tus límites. Y distingue entre una incompatibilidad y una verdadera señal de alarma. Porque que alguien ponga piña en la pizza puede ser difícil de aceptar. Pero todavía no figura oficialmente entre las red flags.
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