¿Cómo saber si un perfil de Tinder es falso? Señales para no perder el tiempo

Hay un momento en las apps de citas en el que aparece un perfil y piensas: Esto es demasiado perfecto. Fotos espectaculares. Bio interesante. Te da match. Te escribe. Además contesta rápido. Y tú, que llevabas tres semanas hablando con personas capaces de responder “jajaja” cada siete horas, empiezas a pensar: Por fin. Bueno. Puede que sí. O puede que estemos a punto de conocer a una atractiva cirujana sueca que, casualmente, vive a cuatro kilómetros de tu casa y dentro de dos días necesite que le ayudes con una transferencia bancaria. Conviene mantener cierta ilusión. Pero también cierta capacidad de observación.

¿Cómo saber si un perfil de Tinder es falso? Señales para no perder el tiempo

¿Cómo saber si un perfil de Tinder es falso? Señales para no perder el tiempo

Una foto espectacular no significa que el perfil sea falso

Empecemos por aquí porque tampoco queremos convertirnos en detectives privados cada vez que aparece una mujer muy atractiva. Una persona puede tener fotografías estupendas. Puede viajar mucho. Puede tener pocas fotos. Puede incluso escribirte primero. Nada de eso demuestra por sí solo que un perfil sea falso. Lo importante es el conjunto de señales. ¿Las fotografías parecen pertenecer a la misma persona?. ¿Lo que cuenta tiene sentido?. ¿La conversación es coherente?. ¿Responde realmente a lo que preguntas?. Porque una cosa es ser desconfiado. Y otra bastante diferente es prestar atención.

Si la conversación parece escrita por un robot, observa un poco más

Le preguntas: "¿Qué tal tu fin de semana?". Y responde: "Me gusta encontrar personas sinceras porque la vida es maravillosa cuando dos almas conectan". Muy bonito. Pero yo había preguntado por el sábado. Los perfiles falsos, automatizados o utilizados con otras intenciones pueden mantener conversaciones que parecen normales durante unos mensajes, pero a veces las respuestas no terminan de encajar con lo que estás diciendo. Cambias de tema y continúa con el anterior. Haces una pregunta concreta y responde algo genérico. Mencionas que tienes un perro y te contesta que también le encanta viajar. Puede que simplemente esté despistada. Pero si ocurre constantemente, yo empezaría a levantar una ceja.

Demasiada intensidad demasiado rápido también merece atención

Lleváis hablando cuarenta minutos. Ya eres diferente a todos. Nunca había sentido esta conexión. Quiere conocerte. Ha borrado todas las aplicaciones. Probablemente mañana pongáis nombre al segundo hijo. Calma. Que una conversación fluya rápidamente puede ocurrir. Pero cuando alguien intenta generar una intimidad enorme sin conocerte prácticamente de nada, conviene no dejar que el entusiasmo sustituya completamente al sentido común. Las relaciones reales pueden empezar deprisa. Pero normalmente necesitan algo bastante incómodo: tiempo para conocerse.

Si intenta sacarte inmediatamente de la aplicación, pregúntate por qué

Pasar de Tinder, Bumble o Hinge a WhatsApp es completamente normal. De hecho, llega un momento en que tiene bastante sentido. Otra cosa es que a los tres mensajes alguien insista desesperadamente en llevarte a Telegram, WhatsApp, Instagram o cualquier otro canal sin apenas haber hablado contigo. No significa automáticamente que haya algo raro. Pero tampoco necesitas correr. Puedes conversar un poco más y comprobar si todo parece coherente antes de compartir más información personal. La persona adecuada sobrevivirá perfectamente a diez minutos más dentro de la aplicación.

Dinero: aquí dejamos de buscar explicaciones románticas

Esta parte es sencilla. Si alguien que acabas de conocer en una app de citas te pide dinero, te propone una inversión, empieza a hablarte de criptomonedas, necesita ayuda económica urgente o te manda enlaces extraños: no estás viviendo una historia de amor especialmente intensa. Estás ante una señal para parar. No envíes dinero. No compartas datos bancarios. No facilites códigos que recibas por SMS. Y no abras enlaces porque alguien con quien llevas hablando dos días te diga que “es completamente seguro”. Romeo y Julieta tuvieron bastantes problemas. Pero ninguno necesitaba el código de verificación de la tarjeta del otro.

Una videollamada corta puede resolver bastantes dudas

No necesitas organizar una entrevista en Zoom con iluminación profesional. Si lleváis hablando un tiempo y algo no termina de cuadrarte, una videollamada breve puede ser una forma sencilla de comprobar que la persona existe y coincide razonablemente con quien dice ser. También puedes proponer una cita normal en un lugar público cuando llegue el momento. Si cada intento de veros, hablar por vídeo o concretar algo real produce una nueva historia extraordinaria, presta atención. Una emergencia puede ocurrir. Siete consecutivas empiezan a necesitar guionista.

No necesitas desconfiar de todo el mundo

Ese tampoco es el objetivo. Las apps de citas sirven precisamente para conocer personas que todavía no conoces. Eso implica cierta confianza. Pero confianza no significa ignorar cosas que no encajan. Si un perfil te genera dudas, mira el conjunto. Coherencia en las fotos. Conversación natural. Datos que tienen sentido. Ninguna petición de dinero. Ninguna presión extraña. Y posibilidad real de pasar de la pantalla a una persona. La mayoría de veces no necesitarás hacer ninguna investigación. Sólo prestar atención. Porque en Tinder, Bumble, Hinge o cualquier otra app puedes encontrarte perfiles estupendos. Pero antes de enamorarte de una cirujana sueca que vive misteriosamentea cuatro kilómetros… asegúrate al menos de que existe.

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